Para los expertos, el procedimiento especial para microempresas en bancarrota no termina de carburar.

La reforma rema en la buena dirección, coinciden los expertos, pero el software no está a la altura, indican los expertos. La primera de las quejas es que los formularios, la piedra de toque del sistema, están de­sac­tua­lizados. A las deficiencias tecnológicas se le suma un problema, esta vez más bien logístico: los jueces no se ponen de acuerdo sobre cómo tramitar los concursos sin masa. A pesar de estos temores, se atisba un consenso en reconocer que, bien resuelto, el sistema puede ser útil y alcanzar su objetivo, que es tramitar los concursos de microempresas en pocos meses y sin gran papeleo.

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